
Ella se enamoró entre notas y jardines ...
Él la vio crecer, él la hizo mujer ...
Ambos hicieron una promesa
que con el tiempo se teñiría de tristeza.
Ella le esperó todo una vida,
siempre pendiente a la puerta
con los ojitos colgados al cristal.
Y cuando el apareció ...
aquellos mismos ojos,
volaron y se posaron en su mirada,
como alegres mariposas.
Ellos nunca se olvidaron ...
siempre, aún a la distancia,
ambos corazones se escuchaban
y mantuvieron viva la llama,
esa que los abrigaba de la soledad.
Y olvidaron dolores ...
y dejaron atrás los rencores ...
Y es que el AMOR
no conoce más que AMOR.
*
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