sábado, 5 de septiembre de 2009

Algo que nunca publiqué ... 18/11/2007


Solo recuerdo lo que alguna vez fui y de ella hoy no queda nada, no quedan ni escorias de mi vida pasada, de mi inocencia, de mi ilusión, de mis sueños sin fin. Quizá nunca fui aquella mujer, aún no lo soy y llego a pensar que nunca lo seré. La vida me ha dado muchos golpes, he sentido como el mundo se me vino todo entero hacia mí y yo sin saber qué hacer. No sé que voy a hacer sin él, tan lejos de él y sin mí, porque sin mi motor de ser no puedo nada. En sus brazos sentí lo que pensaba estaba perdido, revivió a aquellas mariposas dentro mío, en su mirada pude descubrir que era a quien tanto esperaba y que jamás en mi vida olvidaría aquel amor, aquel amor que muchas veces me hizo reír y otras me hizo llorar, aquel amor que logró herirme pero en cuestión de segundos borrar tanto dolor. Sólo Dios y mi adiós sabrán si la distancia nos hará olvidar, aunque el amor no sabe de fronteras, ni de tiempo y mucho menos de distancias. Si tuviese que pedir un deseo, hoy sería poder regresar el tiempo o poder tener lo que sin querer perdí porque sin ellos, ya no puedo vivir, porque eran realmente míos. Las cosas, dicen por allí, suceden por algo, pero aún no entiendo el motivo de cuantas cosas pasaron, dicen también que debemos dejar caer las cosas por su propio peso, pero a veces aquel peso es demasiado para cualquier mortal. Quisiera saber lo que sigue ahora, lo que vendrá después, de aquel adiós, quisiera saber lo que pasará cuando cierto gorrión cante fuerte y se lleve mi cuerpo porque mi alma no podrá, ella se quedará junto a aquel ser que siempre he de querer. Y no sé, la vida trae consigo muchos “no sé” y la mía trae muchos más de lo normal, qué puedo hacer? La vida es así y no hay como cambiarla, por más que uno quiera. Mis sueños, mis ilusiones y mi yo como era antes se esfumaron con el sol de un verano sofocante, se volaron con un otoño y un día de la madre y terminaron congelándose con el más crudo invierno de un agosto porque el sol y la luna lo quisieron así. No hay razón de ser, no hay razones que entienda el corazón, mucho menos el mío que aún vive herido, no hay razón de vivir para sufrir y hay que sufrir para luego de muchas lágrimas y lamentos llegar a ser feliz, si es que dicha felicidad llega antes que la propia muerte. Uno nunca sabe, estamos aquí para ser felices y es tan difícil serlo, nada tenemos seguro en ésta vida ni siquiera los recuerdos porque con el pasar de los años uno olvida nombres, rostros, lugares, días buenos y malos, lo único seguro para un ser vivo es el final de nuestro tránsito por éste mundo y bah! Que ganamos con eso? Nada! Siempre nos quedamos con las ganas, que desilusión!

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